Las cirugías pediátricas son procedimientos médicos que tienen como principal objetivo el diagnóstico, trabajo preoperatorio, operación o intervención quirúrgica, y cuidados postoperatorios que previene o mejora la condición de salud de una persona desde el nacimiento hasta la adolescencia (15 años).
Y si bien las operaciones pediátricas son frecuentes, y a diferencia de los adultos, los niños tienen necesidades físicas y emocionales únicas las cuales deben ser atendidas con especial cuidado. Por lo mismo, las intervenciones u operaciones deben ser programadas para que el éxito de una cirugía no solo dependa del procedimiento en sí, sino también de la preparación previa y cuidados posteriores.
Sobre este tema, la directora médica de Help, Dra. Katherin Falck, sostiene que los cuidados deben comenzar antes de la realización de la cirugía. En este sentido, afirma que lo primero es estar “sumamente claro respecto a qué está motivando o cuál es la razón de la operación del niño. Tienen que estar convencidos de que la operación es la mejor opción terapéutica para el menor, y estar tranquilos y seguros que eso es lo que corresponde”.
Al respecto, es fundamental que los padres o tutores reciban información clara sobre el procedimiento, los riesgos y beneficios. Los equipos médicos suelen realizar evaluaciones preoperatorias para asegurar que el niño esté en las mejores condiciones posibles. Además, es importante preparar emocionalmente al niño explicándole de manera sencilla y adecuada lo que sucederá con el fin de reducir la ansiedad y el miedo.
En segundo lugar, agrega la Dra. Falck, es que los padres “deben estar conformes con el equipo que va a realizar la cirugía, y verificar que el cirujano, segundo cirujano, anestesista y todas las personas involucradas tengan todas las acreditaciones correspondientes. A esto se suman que el lugar donde se realizará la operación cumpla con todas las competencias que se requieren para una cirugía”.
Además, sostiene que es importante interiorizarse respecto a “qué se espera con la cirugía, cuál es el postoperatorio, cuáles serían las indicaciones de alta, y también conocer cuáles podrían ser las complicaciones y los manejos que esto podría significar”.
Por último, agrega que una vez que se realiza la cirugía, “los padres deben estar alineados con el equipo médico en el sentido de conocer las indicaciones para seguirlas en el hogar. Esto implica conocer todos los controles postcirugía al que el menor debe acudir”.
En esta etapa, el control del dolor es una prioridad. Por lo mismo, el médico tratante recetará fármacos adecuados para la edad y el peso del niño, siendo crucial seguir las indicaciones al pie de la letra. La hidratación y la alimentación también juegan un papel clave en la recuperación. A eso hay que agregar que en algunos casos se pueden requerir terapias complementarias para ayudar al niño a recuperar su movilidad y fuerza.
– Procura que el niño descanse en un ambiente tranquilo y cómodo
– Administra el tratamiento farmacológico según las indicaciones médicas
– Monitorea signos vitales como la temperatura, respiración y el estado de la herida quirúrgica
Apoyo emocional
El apoyo emocional es igual de importante que el cuidado físico. Los niños pueden sentirse vulnerables o asustados después de una cirugía, por lo que es esencial brindarles un ambiente tranquilo y seguro. Para eso, los padres deben estar atentos a señales de incomodidad o cambios de comportamiento que puedan indicar complicaciones como fiebre, enrojecimiento en la zona de la incisión o dificultad para respirar. Ante cualquier duda, es vital contactar al médico tratante de inmediato.
– Mantén la calma ante cualquier situación y transmite seguridad para reducir su ansiedad
– Permite que el niño exprese sus miedos emociones o dudas y responde siempre con honestidad
– Antes de la operación, llévale un objeto que sea de su agrado como su peluche favorito para que se sienta más seguro